- En las primeras semanas ella está sanando y alimentando al bebé día y noche, así que solo puede hacer hasta cierto punto. Es su momento de dar un paso al frente: comidas, trastes, ropa, basura, mascotas y compras.
- Usted es el portero. Las visitas vienen cuando ella quiere, se quedan poco y ayudan.
- No espere a que se lo pidan. Note lo que hay que hacer y hágalo.
Que todos coman
- Acepte un tren de comidas (amigos y familia que traen comida) y sea usted quien lo organiza.
- Tenga comida que se pueda comer con una mano mientras ella alimenta al bebé: barras de granola, nueces, queso, fruta, burritos, mezcla de frutos secos.
- Prepare el desayuno antes de irse a trabajar. Deje la comida en el refrigerador donde ella la vea.
Cubrir lo que falta
Fíjese en lo que se está quedando atrás y encárguese antes de que ella tenga que pedirlo. Lo de siempre:
- Ropa: la del bebé, los paños y la de ella.
- Trastes, biberones y piezas del extractor.
- Basura y bote de pañales.
- Mascotas, hijos mayores y mandados.
- La agenda: su revisión posparto, las citas del pediatra y el papeleo del seguro.
Ser el portero amable
Todos quieren conocer al bebé. Su trabajo es que suceda en los términos de ella.
- Acuerden con anticipación quién puede visitar, cuándo y por cuánto tiempo.
- Las visitas deben estar sanas, tener al día las vacunas que recomiende su pediatra y lavarse las manos.
- Dele una tarea a quien quiera ayudar: doblar ropa, pasear al perro, traer la cena.
- A usted le toca ser el malo: "Está descansando. ¿Les parece el jueves?"
- Esté atento a la señal de que ella ya se cansó, y cierre la visita.
Su permiso de trabajo
Si tiene permiso de paternidad o familiar, tómelo. Todo, si puede. Las primeras semanas es cuando ella más lo necesita. Si ya volvió al trabajo, que sus tardes y fines de semana cuenten: tome el relevo en cuanto entre por la puerta y proteja el sueño de ella.