- Un elogio concreto vale más que uno general. Dígale exactamente qué está haciendo bien.
- Ofrezca ayuda concreta en lugar de "avísame si necesitas algo".
- Primero escuche. Arreglar, después, si acaso.
Diga estas, seguido
- "Lo estás haciendo increíble. Vi cómo lo calmaste. Eres muy buena para esto."
- "Yo me quedo con el bebé. Ve a dormir, a bañarte o a no hacer nada. Tú decides."
- "¿Qué necesitas ahorita?"
- "Estoy orgulloso de ti."
- "Está bien que sea difícil. Es difícil para todos."
- "No tienes que hacerlo todo. Para eso estoy aquí."
Mejor no diga estas
- "Avísame si necesitas algo." (Así ella tiene que coordinarlo a usted. Mejor haga algo.)
- "¿Seguro que está comiendo suficiente?" (Mejor pregunten juntos a una experta.)
- "Yo también estoy cansadísimo." (Puede que sí. Guárdelo para después.)
- "¿Cuándo vas a volver a la normalidad?" (Su cuerpo y su vida acaban de cambiar. No hay fecha límite.)
- "A lo mejor lo estás haciendo mal."
Cuando ella está batallando
Siéntese con ella. Pregunte y escuche sin intentar resolverlo. A veces lo más útil es decir "eso suena muy difícil" y llevarse al bebé para que ella pueda llorar, bañarse o dormir. Si los días difíciles duran más de dos semanas, lea La tristeza posparto, y más allá.